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  • 29 enero, 2020

Dios de la vida, que te preocupas por toda la creación y nos llamas a la justicia y la paz:

Que nuestra seguridad no venga de las armas, sino del respeto.

Que nuestra fuerza no esté en la violencia, sino en el amor.

Que nuestra riqueza no esté en el dinero, sino en el compartir.

Que nuestra senda no sea la ambición, sino la justicia.

Que nuestra victoria no esté en la venganza, sino en el perdón.

Que nuestra unidad no esté en la búsqueda de poder, sino en el testimonio vulnerable de hacer tu voluntad.

Que abierta y confiadamente defendamos la dignidad de toda la creación, compartiendo hoy y siempre el pan de la solidaridad, la justicia y la paz.

Esto lo pedimos en el nombre de Jesús, tu Santo Hijo y hermano nuestro, quien siendo víctima de nuestra violencia, aún desde lo alto de la cruz, ofreció el perdón para todos nosotros.

AMÉN.