Al venir a estudiar a Madrid, elegimos un Colegio Mayor sin saber muy bien lo que nos esperaba pues en nuestros países –México y Bélgica– no existen los Colegios Mayores. Elegimos una institución confiada por los agustinos por su orientación católica y también porque, después de haber leído las condiciones para poder entrar, nos pareció que era un lugar serio que nos permitiría estudiar con tranquilidad. Al llegar, todas las personas que formaban parte del Colegio Mayor se convirtieron en nuestra familia española; se vive un ambiente de fraternidad que no es fácil encontrar en otro sitio.

Una vez que hemos conocido el ambiente colegial, no lo cambiamos por nada. No sabemos a quién echamos más de menos, si a nuestra familia cuando estamos en el Colegio Mayor o al Colegio Mayor cuando estamos en casa. Por eso cuando se acerca el día de volver a casa, nos ponemos a buscar clases, prácticas o lo que sea para tener un motivo para quedarnos un poco más y alargar nuestra estancia en Madrid. Al volver a nuestros países pensamos constantemente en lo que estarán haciendo en el Colegio ahora y en lo mucho que nos gustaría tener el don de estar en dos lugares al mismo tiempo. Siempre llega el día de la partida, pero cuando volvemos a Madrid, volvemos a nuestra casa de España y de Madrid.

Aunque México sea inmenso, “lindo y querido”, y Bélgica la principal sede administrativa de la Unión Europea, nosotros, sin renunciar a nuestras raíces, nos sentimos parte de esa amplia y cada día más universal familia que es “el San Agustín”.

palabras_nuestra-casaCarolina y Juan