Adrian Ureta 2
  • 28 septiembre, 2015

            Abre la página del CMUSA, pincha en el apartado El Colegio, vete a Actividades y, debajo de una cruz, se dice: Servicio religioso y de orientación. La cruz es símbolo de los cristianos y la cruz verde anuncio visible de las farmacias. Dos cruces necesarias. La primera para quienes hemos recibido gratuitamente el regalo de la fe, la segunda para los que compartimos la condición humana. No hay nadie que pueda esconder su fragilidad ni vendaje alguno que oculte nuestras heridas. Ese Servicio religioso y de orientación es una guardia permanente que quiere ofrecer vitaminas para vivir con dignidad. Pretende ser una mano tendida a la espera de encontrarse con otra, un puñado de palabras compartidas para despertar el noble oficio de pensar con esa hondura que nos aleja de la superficialidad. Demasiadas veces entrecruzamos solo la letra pequeña de la noticia, verbos banales, razones inconsistentes.

            A los nuevos hay que advertirles que el precio de un sueño profesional es siempre caro. Que nadie pretenda abaratar el futuro porque sería una gran mentira. A la vista tres grandes tareas: Cuidar el desarrollo integral de cada uno, la especialización en una disciplina universitaria y, más tarde, llamar a la puerta del mercado laboral para incorporarse a esa tarea de continuar creando y perfeccionando el mundo y la sociedad.

            A los veteranos, el recordatorio de aquel sabio llamado Albert Einstein cuando dijo que “si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo”. La Universidad ya no es una desconocida y tampoco es cosa de buscar triquiñuelas para justificar los fallos del pasado como mala suerte o excesivo rigor de los profesores a la hora de poner o corregir los exámenes. Es hora de hacer autocrítica serena y veraz.