Cerrado Por Vacaciones2
  • 2 agosto, 2016

         Felices, merecidas, recuperadoras, todo menos unas vacaciones vacías que van poniendo plomo sobre nuestro espíritu y en septiembre nos sentimos más cansados que en julio. No es fácil utilizar el tiempo libre porque, fuera de horarios y tareas programadas, el tiempo libre es, a veces, un riesgo, una página en blanco que no sabemos cómo llenar. Sobre todo cuando el sacarnos de la cuadrícula del trabajo produce vértigo.

         Las personas corremos el riesgo de identificarnos con lo que hacemos y, si no estamos haciendo algo, nos pasamos las horas de bostezo en bostezo. También hay quienes tienen su particular colección de aficiones o hobbies. Un hobby es una riqueza barata, un ejercicio de crecimiento personal, una manera de ayudar a crecer el alma. Ahí están la lectura, la poesía, cualquier forma de contacto con el mundo del arte o de las artes, el senderismo, el espectáculo de la naturaleza…deliberadamente, no he citado ninguno de los videojuegos porque tampoco se pueden ocupar las horas indefinidamente en la interacción con un aparato electrónico.

         Cada día recibimos más ofertas de vacaciones desde fuera como si fuéramos incapaces de crear nuestras vacaciones. El título de este último apunte antes de “cerrar por vacaciones” este rincón del pensamiento, nos invita a una actividad que puede resultar desconocida: Descubrir el tesoro de las pequeñas cosas. Contemplar, valorar, acariciar la belleza de tantas cosas y tantos paisajes como nos rodean. No pasar de largo ante el museo grandioso de tantos prodigios de la naturaleza o de la creación humana.