A finales de septiembre, antes de instalarse en las habitaciones del Mayor y con los nervios propios de quien empieza una nueva etapa, nuestra nueva promoción puso rumbo a la sierra de Guadarrama.
El Albergue Fray Luis de León fue el escenario perfecto para este primer contacto lejos del asfalto: un entorno natural pensado para romper el hielo, compartir las primeras dudas e ilusiones y comenzar a transformar un grupo de recién llegados en una comunidad viva.

Entrar en el San Agustín significa mucho más que encontrar un alojamiento en Madrid: es integrarse en una casa con identidad, historia y propósito.
Durante la convivencia, los colegiales profundizaron en los pilares y valores que vertebran nuestra institución: la convivencia basada en el respeto y la cercanía, la exigencia y constancia en el estudio, la participación activa y el compromiso de apoyarse mutuamente como una auténtica familia agustiniana.

Kilómetros compartidos por la sierra, juegos de equipo y dinámicas grupales se encargaron de derribar las últimas barreras y forjar las primeras complicidades.
Al regresar a Madrid para cruzar definitivamente las puertas del Colegio Mayor, ya no había forasteros: la promoción 2026-2027 llegaba como un grupo cohesionado, listo para afrontar la universidad y llenar de energía las comisiones, los seminarios y los equipos deportivos del Sanagus.
